Edición 3 de Septiembre 15, 2.006

martes, octubre 24, 2006

“SIN TETAS NO HAY PARAISO”… ¿Y EL CULO QUÉ?

Por: Néstor Eduardo Camacho Castro
necamach@hotmail.com

Culo [Del lat. culus] m. 1- Conjunto de las dos nalgas.
¡Pues sí, sí lo es! culo es una palabra castiza, tan castiza y libre de pronunciarse como cualquier palabra que mencione mortal alguno que sepa un buen idioma castellano, las infantas de Borbón o el matrimonio del príncipe Felipe y Letizia. Existen 5 definiciones formales mas y muchas variaciones coloquiales, cosa que me motiva a convidar a mis amigos, conocidos, allegados y a la familia colombiana en general desde sus casas a departir una tertulia amable, alrededor de un diccionario y de éste rico término, agradable al mencionar, al observar y ¿porqué no? dígase la verdad, al palpar. El mismo antojo es apetecible tanto en damas como en caballeros, esto es un gusto humano, pero ¡como es de mejor apreciarlo en mujeres!, tanto es así que hasta ellas mismas se detallan la coyuntura de la espalda baja, en un acto de curiosa envidia u orgullo y eso sí, lo evalúan con menor disimulo que nosotros.
Aunque es evidente ponerlo en juicio, nuestro movimiento de vértebras cervicales es ipso facto e instintivo al percatarnos casualmente de uno bueno o que dé la rara impresión de tratar de escapar del cuerpo femenino. Y es que de admitirlo sería poco, evaluando la anatomía femínea desde una óptica de artista, para obviar machismos -aunque mi preferencia por los ‘derrières’ femeninos es clara- a simple vista, hay muy bonitos nalgatorios paseándose por las calles colombianas. En la capital, que es donde he tenido el gran postín de encontrarlos, se pueden hallar en su mayoría un conjunto nacional e internacional, con esas ayudas estéticas que más bien son trampas o por genética heredada, de todos tamaños, formas, clases socio-económicas, inclinaciones no solo físicas sino políticas y otras categorías que no pienso polemizar.
Actualmente, en éste auge nacional con la novela de Gustavo Bolívar llevada a la pantalla chica, cuya fórmula ya antes vista en películas y con el mismo contenido directo de senos de silicona, mujeres jóvenes al servicio de narcotraficantes (niñas ingenuas con deseos por hacerse una mamo plastia, ostentar unos senos de talla mayor a 34B y la eventual vida fácil que en consecuencia les brindaría) sicarios, dinero fácil y acentos paisas. Lo que aún no comprendo es el escándalo por una realidad tan repetida que ya ni causa estupor, seguramente el título fue el de la conmoción y nada más.

Precisamente es allí donde pienso sin el mas mínimo temor al equivoco, que éste señor Bolívar, subestimó demasiado el haber optado por ése título en un país de redundantes ‘culonas’ y ‘culones de rabos de paja’ que les daría culillo donde se les quemara. Y sí, también lo es, ése último término igualmente es castizo, derivado diminutivo de culo y significa lo mismo en América Central, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Venezuela. Sabemos todos a que se refiere culillo cuando lo sentimos, miedo o perturbación angustiosa del ánimo. Sí, seguramente sin glándulas mamarias no habría paraíso, pero de ninguna forma dejemos el culo atrás, aunque ya esté allí.